Como todos los sectores, la aviación tiene un impacto local sobre las áreas próximas al desarrollo de sus actividades
Por lo general, se considera que las emisiones de óxidos nitrosos (NOx), compuestos orgánicos volátiles (COV), óxido de carbono (CO) y partículas de material (MP) constituyen el principal factor en los problemas locales de calidad del aire. Queda aun por comprender en detalle la contribución de otras emisiones residuales tales como dióxido de azufre (SO2), radicales hidroxilos, o ácidos nitroso y nítrico, si bien hasta ahora se la considera desdeñable.
Avances
Según la Asociación Internacional de Industrias Aeroespaciales (ICCAIA), los avances técnicos logrados desde la década de 1960 han llevado a que las nuevas aeronaves emitan hoy día un 50% menos de monóxido de carbono y un 90% menos de humo y de hidrocarburos sin quemar que hace 50 años.
Los niveles de óxido nitroso (NOx) también se han reducido, y ahora los aviones modernos emiten un 40% menos de NOx que en 1981. Como resultado de estas mejoras, las aeronaves actuales pueden tener a menudo un impacto inferior al del tráfico rodado en la calidad del aire en la cercanía de los aeropuertos. La Organización Internacional de la Aviación Civil (ICAO), establece los estándares de emisiones de NOx, haciéndolos cada vez más exigentes para las nuevas generaciones de aeronaves. Sin embargo, aún queda trabajo por hacer y el sector tiene en marcha diversos proyectos destinados a reducir los efectos de sus actividades en las cercanías de los aeropuertos.
Limitar el impacto
La instalación de fuentes de electricidad y aire preclimatizado para los aviones en las puertas de embarque de las terminales permite desconectar las unidades de potencia auxiliares (APU), con lo que se reduce el consumo de combustible y la emisión de contaminantes. Reducir la rodadura y las colas de espera puede lograrse construyendo calles de rodadura más directas, manteniendo a los aviones en la puerta de embarque hasta que su slot esté libre y reduciendo la congestión en general. En algunos aeropuertos europeos, los aviones más viejos, con un nivel más elevado de emisiones de NOx, tienen que pagar tasas más elevadas que los aparatos más limpios.
Otras medidas en los aeropuertos incluyen la modernización d los equipos de asistencia en tierra (GSE) y las flotas de vehículos, recurriendo a vehículos de menor consumo y menos contaminantes. En lo que a las zonas públicas se refiere, muchos aeropuertos han introducido medidas para reducir el tráfico rodado, mejorar su fluidez y animar a los pasajeros a optar por medios de transporte menos contaminantes para llegar al aeropuerto.
Los aeropuertos ya están introduciendo cambios tendentes a limitar las emisiones. Muchos de ellos están construyendo o mejorando líneas de transporte público hasta los centros urbanos, sustituyendo los autobuses y vehículos de mantenimiento convencionales por otros con motores híbridos y de hidrógeno, además de optimizar las opciones de transporte para sus miles de empleados.
Perspectivas
Mientras tanto, los fabricantes de aeronaves y de motores trabajan sin descanso en la reducción de las emisiones de los aparatos, como una nueva reducción del 80% en la emisión de NOx para 2020. También los aeropuertos colaboran con los constructores de aeronaves y motores para reducir el impacto de la contaminación atmosférica y acústica en las comunidades vecinas.
Además, el aumento de eficiencia que se persigue, con el fin de ahorrar combustible y limitar la emisión de gases de efecto invernadero, traerá aparejadas reducciones adicionales de contaminantes como el NOx y el monóxido de carbono.