Ruido

El ruido de los aviones afecta sobre todo a las personas que viven en las proximidades de los aeropuertos y bajo las trayectorias aproximación y despegue.


La aviación viene trabajando desde hace décadas para reducir el impacto sonoro. Como promedio, las aeronaves son ahora un 50% más silenciosas que hace 10 años, según datos de Boeing y Airbus. Se calcula que la "huella acústica" de cada nueva generación de aparatos es como mínimo un 15% inferior a la de la generación precedente.

Reducciones obligatorias

En 2006, la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI), el organismo intergubernamental de las Naciones Unidas para la aviación, introdujo un nuevo estándar de limitación de ruido, denominado Capítulo 4 y destinado a garantizar que las nuevas aeronaves fuesen como mínimo 10 decibelios (o un tercio) más silenciosas que las construidas según las especificaciones del Capítulo 3.

Este estándar de homologación conforma una serie de medidas para reducir el nivel acústico de los motores a reacción. De hecho, la OACI calcula que el número de personas expuestas al ruido aeronáutico se redujo en un 35% en todo el mundo entre 1998 y 2004.

La OACI aboga por un enfoque equilibrado para la reducción del ruido. Éste abarca la reducción del ruido en origen; la planificación y la gestión del uso de las tierras; los procedimientos operativos; y restricciones de vuelo. El objetivo es maximizar los beneficios ambientales con el mínimo coste.

Tecnología

Las labores de investigación y desarrollo aplicadas al ruido han sido exhaustivas. Las líneas de trabajo seguidas abarcan factores tales como la proporción de aire que atraviesa los motores, el tamaño de los álabes de las turbinas, la posición del motor respecto del fuselaje e incluso la posición y el número de flaps que modifican la forma de las alas. Los últimos aparatos de gran tamaño como el Boeing 787 y el Airbus A380 tienen "huellas acústicas" excepcionalmente reducidas, y sus contornos acústicos más elevados no rebasan el perímetro del aeropuerto. Los aparatos de la nueva serie C de Bombardier utilizarán la nueva tecnología de motores de Pratt & Whitney, el turbofán con caja reductora, que posibilitará mayores reducciones de ruido y emisiones.

La serie C de Bombardier utiliza motores Pratt & Whitney PW1000G de turbofán engranado que contribuyen a reducir su huella acústica.

 

El sector aeronáutico se esfuerza por conseguir que las aeronaves sean un 50% más silenciosas en 2020. Hay un poderoso incentivo para continuar trabajando en este frente, ya que los problemas de contaminación acústica pueden afectar, y de hecho afectan, la viabilidad de los planes de expansión aeroportuaria.

Pruebas acústicas de un reactor General Electric GE90-115B


Decisiones

No obstante, a la hora de abordar algunas cuestiones medioambientales, es preciso hacer ciertas concesiones. Por ejemplo, a veces es necesario elegir entre seguir la ruta aérea más corta (que reduciría el consumo de carburante y por tanto las emisiones) o seguir otra ruta que respete los procedimientos de reducción del ruido, ya que la trayectoria más corta hacia la pista podría requerir el sobrevuelo de núcleos de población. Se trata de un equilibrio difícil.

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