Los gobiernos juegan un importante papel en ayudar a que la aviación reduzca sus emisiones
Desde financiar la investigación de nuevas tecnologías hasta acortar las rutas aéreas, pasando por la optimización de la infraestructura de navegación aérea, el sector aeronáutico ve en los gobiernos a colaboradores estratégicos. Sin embargo, la acción de solo un gobierno por separado no suele bastar: la aviación es un sector mundial, y el cambio climático es un problema igualmente mundial.
Por lo tanto, los gobiernos deben cooperar en la búsqueda de soluciones para la aviación. El principal organismo responsable es la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI), una entidad intergubernamental de las Naciones Unidas que establece la normativa aeronáutica internacional. Lamentablemente y con demasiada frecuencia, los gobiernos legislan exclusivamente a escala nacional, lo cual impide la debida armonización y coordinación en esta cuestión esencial.

La cooperación entre los gobiernos a escala internacional es un aporte crucial para la conquista de los objetivos medioambientales de la aviación. Tanto la Unión Europea como las Naciones Unidas han emprendido ya iniciativas multisectoriales.
Gobiernos centrados en medidas económicas
Las políticas gubernamentales y las normativas destinadas a conseguir que el transporte aéreo sea respetuoso con el medio ambiente se centran principalmente en el comercio de emisiones y otras medidas económicas, tales como los impuestos. Algunos ejemplos actuales son:
• La Unión Europea incluirá a la aviación en su régimen de comercio de emisiones (ETS de la UE) a partir de 2012. Las compañías aéreas serán sometidas a un tope (97% del promedio de sus emisiones anuales en el período 2004-2006 para 2012 y 95% a partir de 2013). Si desean superar ese tope, tendrán que comprar derechos a otros sectores que hayan logrado reducir sus emisiones y por lo tanto tengan derechos de más para vender. Las compañías aéreas tendrán que adquirir un 15% de sus derechos por subasta en 2012. Existe la preocupación de que el ETS de la UE podría provocar “fugas de emisiones”; es decir, que las compañías aéreas de largo recorrido opten por establecer sus centros de distribución (hubs) fuera de la UE. Aparte de esto, algunos gobiernos cuestionan el derecho de la UE a imponer tasas sobre el CO2 emitido fuera de su espacio aéreo.
• El 1 de julio de 2008, el gobierno de los Países Bajos introdujo una tasa de salida. Los pasajeros aéreos tendrán que abonar hasta 45 € por billete, dependiendo del vuelo y de la clase elegidos. Se calcula que la tasa servirá para recaudar unos 350 millones de euros anuales. Ya hay indicios, no obstante, de que un importante número de pasajeros están optando por alternativas más baratas en países vecinos como Bélgica y Alemania.
• En 2007, se duplicó la tasa impuesta a los pasajeros aéreos del Reino Unido (o APD, que se aplica a cada pasajero, por vuelo), con lo que el total recaudado ascendió a 2.000 millones de libras anuales. En julio de 2008, el gobierno del Reino Unido admitió que, desde que se había duplicado la APD, la aviación había cubierto el coste de sus emisiones e incluso le sobraban 100 millones de libras. Aún así, el Reino Unido planea introducir en noviembre de 2009 una tasa revisada, el impuesto a la aviación, que recaudará 3.100 millones de libras en su primer año de funcionamiento. Ninguna de las cantidades recaudadas mediante la APD o el impuesto a la aviación se destinarán a mediadas medioambientales o a financiar nuevas tecnologías aeronáuticas.

Ninguna de las cantidades recaudadas mediante la APD o el impuesto de aviación se destinarán a la protección medioambiental o a financiar nuevas tecnologías aeronáuticas.
Es necesario intensificar la investigación y el desarrollo
El sector aeronáutico considera que los impuestos y las tasas hacen muy poco por el medio ambiente. Las cantidades recaudadas no suelen destinarse a medidas medioambientales y despojan al sector de unos ingresos que, de otro modo, podrían destinarse a la investigación y desarrollo de tecnologías para economizar combustible. En lugar de impuestos, los gobiernos deberían centrarse en medidas económicas positivas, como incentivar la adquisición de aeronaves de menor consumo y financiar la investigación y el desarrollo. Ya existen algunas iniciativas en este sentido:
• La Iniciativa Tecnológica Conjunta "Clean Sky" de la UE persigue el desarrollo de tecnologías de vanguardia que mejoren significativamente el impacto del transporte aéreo en el medio ambiente. La iniciativa, con un presupuesto de 1.600 millones de euros en 7 años, se destina a reducir el consumo de carburante y las emisiones de CO2 en un 50%, las emisiones de NOx en un 80% y la contaminación acústica también en un 50%, además de desarrollar un ciclo de vida ecológico para los productos.
• En los Estados unidos, el Plan Nacional de Investigación y Desarrollo Aeronáutico de la NASA, se destina a reducir el consumo de carburante, explorar combustibles alternativos e investigar tecnologías y procedimientos para economizar combustible y reducir el ruido y las emisiones.
• SESAR (Programa de Investigación en Gestión del Tráfico Aéreo dentro del Cielo Único Europeo) es un programa de modernización de la gestión del tráfico aéreo de la Unión Europea que cuenta con una financiación de 30.000 millones de euros. El "rompecabezas" actual de 35 organismos de control de tráfico aéreo, trazados fundamentalmente según fronteras nacionales, será reemplazado por “bloques de espacio aéreo funcionales”, basados en requisitos operativos, en particular en los flujos de tránsito. La Comisión Europea calcula que la implantación de SESAR podría ahorrar 16 millones de toneladas de CO2 anuales gracias a un control más eficaz del tráfico aéreo,el acortamiento de las rutas y la reducción de los retrasos.
• NextGen propone una transformación de gran alcance de la totalidad del sistema de control del tráfico aéreo en EE.UU., comparable a SESAR en Europa. El nuevo sistema sustituirá la tecnología basadas en equipos terrestres con nueva tecnología de satélites, que brinda mayor agilidad. Los beneficios medioambientales de esta iniciativa serían similares a los de SESAR.
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